El trígono Sol-Urano da una amistad natural entre la individualidad personal y el principio de libertad. La persona sabe ser ella misma sin convertirlo necesariamente en una guerra abierta con la sociedad. Destaca, pero a menudo lo hace con facilidad: mediante pensamiento inusual, democracia, capacidad de aceptar gente distinta, interés por el futuro, tecnología, nuevas formas de comunicación y creatividad colectiva. Su originalidad no siempre parece provocadora. A menudo simplemente la vuelve alguien cerca de quien a otros les resulta más fácil ser diferentes.
La mecánica del trígono es que Urano apoya al Sol en vez de hacerlo estallar. La persona puede encajar con éxito en un grupo y aun así no disolverse en él. Sabe hacer amistad, unir personas, participar en comunidades, lanzar proyectos conjuntos, traer una mirada fresca a procesos conocidos. Investigación científica, ingeniería, programación, electrónica, astronomía, astrología, iniciativas públicas, colectivos creativos y cualquier campo donde se valore la inventiva y la capacidad de pensar fuera de instrucciones pueden convenirle.


