El trígono de Neptuno y Plutón es un aspecto armónico de planetas exteriores que describe más a menudo potencial generacional que un rasgo cotidiano común. Neptuno trae espiritualidad, inspiración, compasión, imagen, misticismo y creatividad. Plutón da fuerza profunda, transformación, poder sobre crisis y capacidad de influir en procesos colectivos. En el trígono, estas energías se conectan con más suavidad: una persona o generación puede llevar cambios poderosos mediante arte, fe, psicología, medicina, caridad, cultura y movimientos sociales.
En el nivel personal, el aspecto se abre con más fuerza cuando está conectado con casas angulares, el Sol, la Luna o regentes de esferas importantes. Entonces el nativo puede tener intuición sutil, capacidad de sentir motivos ocultos e influir en otros mediante palabra, imagen, música, oración, escenario, terapia o presencia profunda. Puede ser artista y sanador en una sola persona: no necesariamente de forma literal, sino por la capacidad de despertar sentimientos fuertes y deseo de cambiar.


