El trígono Luna-Neptuno da un flujo natural de suavidad, intuición, imaginación y recuperación emocional. La Luna percibe ánimo, cuerpo, familia y ritmo interno conocido. Neptuno abre un espacio de imágenes, música, espiritualidad, compasión y premoniciones sutiles. En trígono, estas fuerzas normalmente no rompen la psique; ayudan a la persona a volver al equilibrio mediante creatividad, naturaleza, agua, oración, música, bondad y soledad tranquila.
Este aspecto suele dar delicadeza, misericordia, sensibilidad psicológica y capacidad de calmar y entender a las personas. La persona puede ser alguien que no presiona con consejos en una situación difícil, sino que crea una atmósfera donde otro puede exhalar. Puede tener un fuerte sentido de señales, sueños, estados de ánimo y significados ocultos. Psicología, religión, crecimiento espiritual, métodos inusuales de recuperación y caridad pueden atraerle.


