El sextil Venus-Marte conecta el deseo de gustar con la capacidad de actuar. Hay una habilidad natural para animar el espacio: la persona puede ser cálida, atractiva, con iniciativa, y no necesariamente brusca o insistente. Venus suaviza a Marte, dándole gusto, proporción y capacidad de tener en cuenta a otra persona. Marte, a su vez, no deja que Venus se quede solo en un sueño de amor, belleza o placer: empuja hacia un paso, una confesión, un gesto creativo, una propuesta de negocio, una presencia física. Por eso el aspecto suele dar sexualidad viva, expresividad corporal, amor por el movimiento, danza, deporte, diseño, escenario, artesanía, moda y estética de la acción.
En las relaciones, una persona así normalmente no espera pasivamente a que la noten. Sabe mostrar simpatía, crear contacto, calentar el interés y hacerlo con suficiente suavidad para no destruir la atmósfera. Puede haber una combinación agradable de ternura y valentía: puede ser afectuosa, pero no indefensa; apasionada, pero no necesariamente agresiva. Es un buen indicador de atracción entre personas, porque aquí el deseo se expresa con más facilidad mediante amabilidad, humor, gesto, belleza, atención al cuerpo y respuesta viva. En el amor, la persona necesita que los sentimientos no se congelen en una sola forma: necesita chispa, juego, movimiento mutuo y la sensación de que la relación vive no solo por palabras, sino por acciones.


