El sextil de Neptuno y Plutón es un aspecto generacional muy lento, por eso no puede leerse igual que un aspecto de la Luna, Venus o Marte. En una carta personal se vuelve más brillante si está conectado con ángulos, planetas personales o casas importantes. Por sí mismo, describe el trasfondo profundo de una época: una aspiración colectiva a la transformación espiritual, psicológica y cultural. Neptuno disuelve viejas imágenes y abre imaginación, compasión, misticismo y sueños colectivos. Plutón levanta poder oculto, crisis, sombra, autoridad, muerte de formas viejas y posibilidad de renacimiento.
En una persona, el aspecto puede aparecer como sensibilidad sutil a procesos profundos. Puede interesarse por psicología, prácticas espirituales, misticismo, símbolos, sueños, temas ancestrales, dolor colectivo, arte, sanación y preguntas de vida y muerte. A menudo no es un rasgo ruidoso de carácter, sino una capa subterránea de percepción: la persona siente que detrás de hechos ordinarios hay una realidad más profunda. Puede confiar en el conocimiento interno, ver sentido en las crisis y percibir dónde lo viejo debe disolverse para que surja una forma nueva.


