El sextil de Lilith y el Ascendente da la oportunidad de usar de forma consciente el lado fuerte, ambiguo y atractivo de la personalidad. La persona puede percibir temas prohibidos, puntos débiles de otros, deseos ocultos y tabúes sociales, pero no tiene que ser destruida por ellos. Cuando desarrolla honestidad, puede hablar de cosas difíciles sin convertirlas en escándalo.
El aspecto ayuda en psicología, arte, temas de crisis, visibilidad pública, estudio de los lados sombríos de la sociedad y trabajo con trauma, dependencia, poder, sexualidad y miedo. El nativo puede ser carismático precisamente porque no parece estéril ni perfectamente correcto. Con un orbe cerrado, esta fuerza se ve más en la voz, la mirada y la reacción de la gente ante su presencia. Funcionan bien el humor honesto, la conversación directa y la capacidad de no ocultar observaciones incómodas.

