Saturno en Escorpio plantea la lección del poder interno profundo, el control de instintos, miedo, pasión y fuerza destructiva. La persona tiene que encontrarse con temas de confianza, dependencia, sexualidad, recursos compartidos, muerte, celos, dolor oculto y secretos psicológicos. Saturno puede disciplinar la energía profunda o, en la inmadurez, comprimirla hasta que salga como dureza, sospecha y autodestrucción.
La fuerza de esta posición es una enorme resistencia en crisis. La persona puede ser diligente, severa, perceptiva, práctica y paciente. Pueden irle bien la medicina, la cirugía, la psicoterapia, la hipnosis, la química, la mecánica, la historia, la arqueología, las investigaciones y las ciencias ocultas o psicológicas. Las dificultades suelen fortalecer la voluntad.

