El quincuncio de Neptuno y Quirón muestra un conflicto recurrente entre el sueño y la determinación de encarnarlo en la vida. La persona puede sentir que tiene un don sutil: creativo, sanador, musical, psicológico o espiritual. Al mismo tiempo duda si tiene suficiente talento, si tiene derecho a salir hacia la gente, si será juzgada, si repetirá una vieja historia familiar de potencial no realizado. Por dentro hay como un diamante cubierto por una cáscara gris de miedo y silencio.
El aspecto puede traer oportunidades sorprendentes: un maestro destinado, una buena escuela, un encuentro creativo, una señal, una invitación accidental, una persona que abre la puerta al sueño. Pero el quincuncio no elige por la persona. La oportunidad puede pasar de largo si duda demasiado, siente vergüenza, se esconde o decide que “todavía no está lista”. Entonces recuerda con dolor el momento perdido y vuelve a esperar la ocasión perfecta.
