El quincuncio Luna-Venus muestra un ajuste repetido entre la necesidad de seguridad emocional y el deseo de amor, belleza, aceptación y placer. La Luna quiere calidez, familiaridad, cuidado, derecho a ser débil. Venus quiere ser elegida, valorada, deseada, bella, agradable para otra persona. En un quincuncio estas necesidades no coinciden automáticamente. La persona puede intentar agradar allí donde en realidad quiere protección, o cuidar a otros con la esperanza de recibir amor.
El aspecto suele relacionarse con la dificultad de admitir honestamente los propios deseos. La persona puede decirse que "no necesita nada" y luego sentirse herida si sus esfuerzos no son notados. Puede ceder, decorar, suavizar, ser dulce, útil, amable, mientras por dentro espera confirmación: me valoran, me aman, no me van a abandonar. Si no hay confirmación, aparecen cansancio, irritación, sensación de injusticia o dependencia oculta de la evaluación ajena.

