El quincuncio Luna-Mercurio muestra un desajuste repetido entre la reacción emocional y la manera en que una persona piensa, habla, explica. La Luna describe sentimiento, memoria, hábito, seguridad corporal, entonación familiar. Mercurio describe palabras, análisis, lógica, intercambio de información. En quincuncio no pelean abiertamente como en una cuadratura, pero exigen ajuste constante: la persona puede explicar demasiado rápido lo que todavía no alcanzó a sentir, o reaccionar con demasiada emoción a palabras que no buscaban atacarla.
Este aspecto suele dar una mente viva y receptiva, pero cuesta conservar una distancia tranquila. La información pasa por el estado de ánimo. Una frase común puede herir si toca un viejo punto sensible. La crítica, incluso útil, puede sentirse como rechazo personal. La persona puede volver mentalmente a una conversación, reproducir detalles, buscar significados ocultos, arrepentirse de lo dicho o, al contrario, decir demasiado en un momento de excitación emocional.

