El quincuncio Luna-Marte no funciona tan directamente como una cuadratura u oposición. Aquí la tensión suele repetirse en ciclos extraños: la persona parece haber entendido que no quiere pelear, provocar, encenderse ni entrar en relaciones dolorosas, pero situaciones parecidas vuelven. La Luna quiere calidez, seguridad, aceptación. Marte levanta ira, deseo de actuar, defenderse, atacar, demostrar. El quincuncio exige un ajuste fino entre estas fuerzas, porque la reacción habitual a menudo resulta inadecuada.
En el carácter, el aspecto puede dar brillo, pasión, energía, fuerte sensualidad, pero también inconsistencia interna. La persona puede querer amor y al mismo tiempo enojar a personas cercanas, esperar cuidado y destruir la calma por su cuenta, soñar con aceptación y elegir gente que toca heridas antiguas. A menudo la base está en la experiencia temprana: conflicto con la madre, sensación de injusticia, castigos físicos, atmósfera familiar irritante donde el niño aprendió a responder con estallidos.

