El quincuncio de Júpiter y Plutón crea un ajuste recurrente entre un gran propósito y la necesidad dolorosa de probar la propia importancia. Júpiter quiere crecimiento, educación, reconocimiento, estatus alto y derecho a ser autoridad. Plutón agrega ambición profunda, poder, dinero, influencia, miedo a ser débil y deseo de controlar procesos. El quincuncio no siempre actúa de forma abierta, pero devuelve las mismas historias: la persona corre hacia la cima o teme no corresponder a la imagen que creó.
La persona puede tener una necesidad aguda de reconocimiento, especialmente en las áreas de casa donde están los planetas. Para ella es importante ser visible, influyente, especial al menos en un círculo estrecho. Si está lejos de su vocación, crece la irritación: aparecen juicio categórico, sospecha, deseo de imponer sus intereses y reunir alrededor personas que confirmen su importancia. Si las ambiciones se reprimen, pueden ir al cuerpo, ansiedad, peso, envidia o ira oculta hacia quienes ocupan más espacio en el mundo.

