La oposición Sol-Quirón crea una fuerte confrontación interna entre el deseo de ser una persona segura, visible, victoriosa, y la parte de la personalidad que recuerda vulnerabilidad, vergüenza, falta de apoyo o comparación dolorosa. La persona puede construir una imagen de alguien fuerte, reunido, de principios, casi invencible. Pero cuanto más brillante es esa imagen, más miedo puede esconderse detrás: miedo a ser débil, ridícula, rechazada o no reconocida por quienes más importan.
Este aspecto suele empujar a la persona hacia la lucha. No siempre busca un camino tranquilo; a veces parece elegir inconscientemente una situación donde debe probar, resistir, ganar, defenderse ante un adversario real o imaginado. Esto puede dar éxito temprano, voluntad fuerte, capacidad de no retroceder y de soportar presión. Pero el precio puede ser alto: la preparación constante para la batalla agota, y el mundo empieza a parecer una arena donde no se puede relajar.

