La oposición Sol-Neptuno coloca la claridad de la personalidad frente a la niebla, el ideal, la compasión y la ilusión. La persona puede ser muy sensible, creativa, encantadora, soñadora, pero no siempre le resulta fácil entender dónde termina la verdad y dónde empieza la imagen. El Sol quiere expresarse de manera concreta, mientras Neptuno lleva todo hacia medios tonos. Por eso, el camino hacia una meta puede enredarse: situaciones ambiguas, promesas vagas, demoras extrañas, personas con motivos ocultos o la propia tendencia a cerrar los ojos ante hechos incómodos.
Esta oposición suele funcionar a través de otros. La persona puede encontrarse con quienes desea salvar, idealizar o justificar. Una pareja, padre, mentor, figura creativa o autoridad espiritual puede parecer elevada, misteriosa, especial, pero después se revelan debilidad, dependencia, mentiras, inmadurez o cosas no dichas. El dolor del aspecto no está en que el sueño sea imposible, sino en que un sueño sin verificación se vuelve una trampa.


