La oposición de Saturno y Quirón muestra un conflicto entre el sistema antiguo y la necesidad de encontrar una nueva llave. Saturno mantiene a la persona dentro de reglas conocidas, deber, memoria familiar, miedo a equivocarse y respeto por la autoridad. Quirón la jala hacia la flexibilidad, una solución extraña, un rodeo creativo y la sanación de una herida ancestral o personal. Por dentro surge la pregunta: quedarse en una jaula familiar o arriesgarse a cambiar las reglas.
El aspecto suele aparecer a través de los padres, un padre, un abuelo, mayores, maestros, jefes o parejas que se vuelven espejos estrictos. Pueden limitar, criticar, exigir, poner condiciones y quitarle confianza a la persona. A veces, más tarde, la persona misma se convierte en una autoridad así: dura, quejosa, desconfiada de la libertad ajena. Así es como la oposición transmite el viejo guion si no se comprende.

