La oposición Luna-Mercurio coloca sentimiento y pensamiento en lados distintos del eje interno. La persona quiere entender y explicar, pero también se cansa fácilmente del exceso de información. Sus intereses pueden ser amplios, sus reacciones rápidas, su comunicación viva, pero por dentro suele haber dispersión: un ánimo pide silencio, otro busca conversación; la mente reúne hechos, mientras la Luna reacciona a entonaciones, ansiedad y fondo emocional.
Esta oposición suele funcionar a través de personas y del entorno informativo. La persona puede atraer interlocutores habladores, invasivos, ansiosos, chismes, noticias distorsionadas, promesas ambiguas. Al principio parece intercambio vivo, pero después quita paz. Necesita elegir su círculo de comunicación con mucho cuidado. No toda información es útil solo porque sea nueva. No toda conversación es cercanía. No todo consejo debe entrar en el alma.


