El Nodo Norte en la duodécima casa lleva a la persona hacia silencio, práctica espiritual, liberación interior, compasión, trabajo con el inconsciente, espacios cerrados, países lejanos, sueños y capacidad de soltar el control. Las fuentes sobre Rahu en la duodécima casa mencionan interés por lo oculto, viajes frecuentes, vida en distintos lugares, sueños extraños, ingresos ocultos, servicio a otros, pero también gastos, problemas de sueño y temas de ojos, oídos y satisfacción sexual.
La tarea principal es dejar el apego excesivo a la sexta casa. El Nodo Sur puede volver a la persona luchadora, trabajadora, discutidora y controladora de la rutina; alguien que arregla, sana, demuestra y gana. El Nodo Norte pide otra cualidad: confianza, soltar, limpieza interior y capacidad de servir sin lucha constante.
