El trígono de Neptuno a Mercurio vuelve el pensamiento imaginativo, suave y receptivo. Las palabras llevan con más facilidad ánimo, subtexto, compasión y música del sentido. Puedes oír lo que no se dice directamente y expresar algo complejo sin sequedad, presión, filo innecesario, esquema frío, prisa mental ni lógica plana.
Mercurio responde por habla, aprendizaje, textos, documentos, negociaciones y conexiones. Neptuno da imaginación, símbolos, intuición, poesía y escucha psicológica. El aspecto ayuda a escribir, traducir sentimientos en palabras, sostener una conversación delicada, trabajar con cine, música, acompañamiento, meditación, cuento, sueño o una presentación educativa sutil.


