La cuadratura de Neptuno a Quirón puede difuminar una vieja herida: el dolor se siente más fuerte, pero su causa no se ve de inmediato. Lástima, cansancio, espera de un salvador o fe en una sanación milagrosa pueden alejarte del cuidado real. Aquí hace falta suavidad, pero sin perderte, depender ni aguantar en silencio.
El tránsito suele aparecer mediante relaciones, terapia, salud, prácticas espirituales, historias familiares o sensación de no ser entendido. Puede surgir decepción con un ayudante, un diagnóstico confuso, dependencia de aprobación o deseo de sanar a otros para no tocar tu propio dolor. Pero la cuadratura no vuelve la herida una condena; muestra dónde necesita forma.

