Durante este período, tu antigua imagen se vuelve más suave y menos definida: un rol, una meta, una ambición o la fuerza personal puede empezar a disolverse. El Sol busca un centro claro, mientras Neptuno trae sueño, compasión, inspiración y la pregunta por el sentido del camino, no solo por el resultado.
La conjunción puede abrir un llamado creativo, una búsqueda espiritual, atracción por el arte, la ayuda, el silencio, el agua y la recuperación interna. Puedes sentir con más claridad dónde vivías desde un papel ajeno o desde un logro seco. Al mismo tiempo, pueden aparecer dispersión, idealización, voluntad débil, dependencia de la imagen de otra persona, promesas o fantasías de salvación.


