Durante este período, tu propio tema neptuniano vuelve a todo volumen: fe, sueño, arte, compasión, sueños nocturnos, anhelo de sentido y atracción por lo invisible. No es una ola cotidiana breve, sino una afinación profunda del océano interno, donde los viejos ideales se revisan por vida y honestidad.
La conjunción puede abrir una nueva capa de intuición, visión creativa, práctica espiritual, misericordia y conexión con estados colectivos. Sientes con más claridad qué imágenes ya no alimentan el alma y cuáles siguen vivas. Junto con esto crece el riesgo de disolverse en cansancio, fe ajena, dependencia, escape bello o espera interminable de una señal.

