Durante este período, el pensamiento se mueve no solo por palabras, sino por imágenes, sueños, pistas, música e entonaciones. Mercurio se vuelve receptivo al subtexto, mientras Neptuno difumina la precisión conocida. Puedes escuchar con sutileza, pero también añadir demasiado de lo tuyo y tomar un ánimo como prueba.
La conjunción es adecuada para escritura, poesía, cine, psicología, meditación, estudio de símbolos, idiomas, música y conversaciones terapéuticas. El habla puede volverse más suave y profunda, la memoria más asociativa y la percepción menos seca. Pero documentos, fechas, dinero, promesas y diagnósticos necesitan doble revisión: aquí un error suele nacer no de mala intención, sino de vaguedad.


