Mercurio retrógrado dirige la atención hacia el pensamiento: palabras, decisiones, documentos, rutas, estudio, mensajes y promesas. No es una prohibición de actuar, sino un período de revisión: dónde se respondió demasiado rápido, dónde no se escuchó el sentido y dónde la información necesita aclararse antes del siguiente paso.
Durante este período, el pensamiento rara vez avanza en línea recta. Vuelve a cartas antiguas, conversaciones inconclusas, detalles olvidados, planes previos y palabras que no fueron dichas con precisión. Puede parecer que las personas se entienden peor, aunque el problema muchas veces no es la ausencia de sentido, sino la forma: cómo se empaqueta una idea, a quién se dirige y en qué momento se dice.

