Mercurio en la séptima casa convierte las relaciones en espacio de conversación, negociación, intercambio de ideas y aprendizaje mutuo. La persona necesita una pareja que no solo esté cerca, sino que escuche, responda, piense, dialogue y se desarrolle. Si no hay de qué hablar, o la persona es sorda a las palabras, el vínculo pierde sentido.
En una expresión fuerte, es una excelente negociadora. La persona es sociable, diplomática y atenta a quien habla; puede encontrar temas comunes, puntos de contacto y beneficio práctico en la cooperación. Consultoría, ventas, derecho, trabajo de agencia, contratos, mediación y negocios en sociedad convienen a esta posición.

