Mercurio en la duodécima casa vuelve la mente oculta, intuitiva y no siempre cómoda para mostrarse en público. La persona puede tener pensamientos profundos, miradas inusuales y observación sutil, pero no apurarse a decirlo en voz alta. Es más fácil pensar en silencio, leer, escribir para sí y estudiar cosas complejas en soledad.
En una expresión fuerte, es una mente psicológica, imaginativa y atenta. La persona ve motivos de fondo, causas ocultas de acciones, cambios de ánimo, mentiras y omisiones. Psicología, filosofía, religión, medicina, sanación alternativa, esoterismo, idiomas extranjeros y literatura pueden interesarle.

