Cuando la Luna se mueve por Tauro, las emociones necesitan suelo firme: buena comida, silencio, comodidad, cuidado del cuerpo, dinero claro y ritmo tranquilo. El alma se suaviza, el gusto estético se afina y crece el deseo de confiabilidad. La prisa suele irritar el cuerpo y la psique.
Este tiempo se abre al continuar lo que ya empezó: hogar, jardín, cosas duraderas, cocina, cuidado corporal, encuentros tranquilos, tacto, música, belleza y trabajo manual. Conviene contar el dinero no desde el miedo, sino desde el respeto por el valor real.

