Cuando la Luna se mueve por Piscis, los sentimientos se vuelven más suaves, sutiles y receptivos a lo invisible. Se intensifican intuición, compasión, sueños y atracción por agua, música, oración, soledad y sentido interior. Los límites se disuelven rápido, y el ánimo ajeno puede influir por dentro.
Este período es bueno para descansar, crear, hacer terapia, guardar silencio, ayudar con suavidad, caminar cerca del agua, dormir y completar cabos emocionales sueltos. Puede traer inspiración y ternura, pero no le gusta la presión dura. Donde hacen falta números, plazos y documentos, se requiere revisión extra.

