Cuando la Luna en tránsito se mueve por la Casa 4, la atención vuelve al hogar, la familia, los padres, la memoria, las raíces y la sensación interna de seguridad. La actividad externa puede pasar a segundo plano. El período muestra dónde necesitas refugio, comodidad, quietud y el derecho a ser sin defensa, rol ni compostura constante.
Esta es una posición fuerte para la Luna: las emociones se vuelven más profundas y más cercanas a los patrones familiares. Puedes sentir ganas de limpiar, cocinar, hablar con parientes, cuidar niños, mirar fotos antiguas o acomodar el espacio. Si el hogar está tranquilo, aparece recuperación. Si hay tensión familiar por dentro, sube con más facilidad: herida, preocupación por seres queridos, nostalgia o deseo de esconderte.

