Cuando la Luna se mueve por Géminis, el ánimo se vuelve móvil, curioso y muy dependiente de la información. Hay ganas de escribir, llamar, enterarse de noticias, conversar, estudiar, cambiar la ruta y estar en contacto con todos a la vez. La ligereza interna se convierte rápido en agitación sin foco ni silencio.
Este período anima mensajes, llamadas, viajes cortos, documentos, estudio, publicidad, entrevistas, recolección de certificados y tareas pequeñas que requieren una mente rápida. Las palabras salen con más facilidad y las manos trabajan más velozmente, pero la atención se dispersa, y las promesas pueden nacer más rápido que las posibilidades reales.

