La Luna nueva abre un nuevo ciclo lunar: la Luna se une al Sol, y por un tiempo la voluntad externa se encuentra con la necesidad interna. No es un momento de resultados ruidosos, sino un punto de siembra. Se vuelve más fácil escuchar qué ya no puede llevarse hacia adelante y hacia dónde dirigir con suavidad la fuerza viva.
En un día así, la energía puede estar más silenciosa de lo habitual. Los eventos no siempre muestran resultados de inmediato, pero es fácil notar un giro interno: un pensamiento, deseo, decisión, rechazo, nuevo hábito o pequeño comienzo. La Luna nueva no exige un salto. Pide elegir la semilla que de verdad vale la pena regar durante el próximo ciclo.

