El fondo emocional durante estas horas puede volverse suave y parejo. Es más fácil escucharte, sentir el ritmo necesario y recuperarte mediante cosas simples. Este tránsito te devuelve al hogar, aunque alrededor haya mucho movimiento, y sugiere una forma de cuidado que nutre sin palabras de más, sin tener que explicar todo ni esforzarte para merecer descanso.
El trígono de la Luna a la Luna apoya el cuidado natural de ti y de tus seres queridos. El ánimo se vuelve más fluido: los sentimientos vienen y van sin atascarse con fuerza. Pueden ir bien los asuntos del hogar, cocinar, recuperar sueño, conversaciones cálidas, contacto con el linaje familiar, recuerdos y tradiciones personales. La intuición puede funcionar con más sutileza, especialmente en preguntas sobre personas y atmósfera.

