Durante estas horas, el fondo emocional puede volverse más amplio, amable y confiado. Resulta más fácil ver el sentido de lo que ocurre, perdonar una pequeñez, apoyar a alguien o creer en un buen desenlace. El crecimiento llega no por un salto, sino por confianza, generosidad y permiso interno para respirar con más libertad.
El trígono de la Luna a Júpiter da generosidad cálida, confianza y capacidad de mirar la situación desde un punto más alto. Pueden ir bien el aprendizaje, las prácticas espirituales, las conversaciones sobre el futuro y los encuentros con personas que amplían tu mirada. El ánimo puede nivelarse mediante gratitud, un viaje, lectura, contacto con un mentor o simplemente la sensación de que la vida no se reduce a la tarea actual.


