Ahora, alguien o algo puede reflejarte una vulnerabilidad antigua. La reacción puede ser más fuerte que la situación porque por dentro se eleva una experiencia vieja de no aceptación, vergüenza o la sensación de que no te escucharon, te vieron de forma incorrecta o te dejaron otra vez a solas con un sentimiento importante.
La oposición de la Luna a Quirón suele aparecer a través de las relaciones. Otra persona se vuelve un espejo: su tono, pedido, crítica o distancia puede tocar el lugar donde estás acostumbrado a defenderte. Existe el riesgo de culpar al otro o de volver a culparte a ti mismo. Pero el aspecto pide una tercera vía: ver el dolor sin convertirlo en sentencia ni sobre ti ni sobre el vínculo.

