Durante estas horas, puede ser difícil separar sentimiento de fantasía, intuición de ansiedad, compasión de disolverse en otra persona. El ánimo se vuelve sutil e impresionable. Es un tiempo de suavidad, pero no de autoengaño: la sensibilidad necesita hechos, límites y una revisión tranquila con la realidad. La sobriedad protege el corazón sensible.
La oposición de la Luna a Neptuno fortalece la niebla emocional. Puedes sentirte atraído a idealizar a alguien, esperar un milagro o escapar hacia el sueño, la música, los dulces, las series, los sueños o la lástima. En las relaciones existe el riesgo de no escuchar la realidad, sino tu propio miedo o esperanza. Al mismo tiempo, el aspecto puede dar una simpatía profunda y la capacidad de comprender lo que no fue dicho directamente.


