Ahora, puede costar más llegar a un acuerdo contigo y con otros. Los sentimientos dicen una cosa, la lógica otra, y las palabras vuelven demasiado emocionales con facilidad. Hace falta escuchar con cuidado, hacer preguntas aclaratorias y pausar antes de un mensaje filoso mientras el sentimiento todavía habla demasiado fuerte. Escuchar importa más que ganar rápido.
La oposición de la Luna a Mercurio aumenta la sensibilidad a conversaciones, noticias, correspondencia y opiniones ajenas. Son posibles dudas, susceptibilidad, distracción, deseo de explicarlo todo de una vez o, al contrario, quedarse en silencio por sobrecarga interna. La mente puede buscar razones racionales para el ánimo, aunque la fuente sea más profunda: cansancio, ansiedad, necesidad de apoyo.


