El ánimo durante estas horas puede moverse en oleadas. Lo que normalmente se guarda dentro se vuelve más visible a través de reacciones, conversaciones y situaciones cotidianas. Los sentimientos no deben reprimirse, pero tampoco conviene darles control total: necesitan una forma cuidadosa. El equilibrio nace de una distinción suave.
La oposición de la Luna a la Luna resalta la diferencia entre la forma habitual de protegerte y lo que realmente hace falta ahora. Puedes sentirte atraído hacia la gente e irritarte por su cercanía al mismo tiempo. Son posibles cambios de ánimo, cansancio y deseo de que te entiendan sin palabras. En relaciones, es mejor no poner a prueba el amor mediante silencio o indirectas filosas: el aspecto ya aumenta la receptividad.

