Durante estas horas, las emociones se acercan al centro de la personalidad. Se vuelve más fácil sentir qué quieres de verdad, dónde estás cansado de representar un papel y dónde hace falta una honestidad simple contigo. El ánimo puede iluminar rápidamente el tema principal del día y devolver la atención a la voluntad personal. La elección se acerca al corazón.
Este tránsito fortalece la conexión entre estado interno y voluntad. Si por dentro hay calma, el día da compostura, calidez, confianza y deseo de mostrarse con naturalidad. Si se acumuló cansancio, puede salir mediante irritación, señales corporales o la sensación de que no te están viendo. No es una mala señal, sino un momento de revisión: cuerpo y alma muestran cuánto coincide el ritmo elegido con las necesidades reales.


