Durante estas horas, las emociones pueden tocar un tema sensible antiguo. No es necesariamente dolor por el dolor mismo: un tránsito así suele mostrar el lugar donde ya estás listo para tratarte con más suavidad, sabiduría y honestidad que antes, sobre todo si no escondes la reacción detrás de una sonrisa conocida o de una dureza rápida.
La conjunción de la Luna con Quirón vuelve visible la vulnerabilidad. Puede salir a la superficie un recuerdo, una incomodidad, una reacción a las palabras de otra persona o la sensación de “hay algo mal en mí”. Pero justo ahí existe la posibilidad de ver un escenario antiguo sin la vergüenza anterior. Quirón no exige perfección; enseña a convertir la experiencia de haber sido herido en comprensión, compasión y una forma más sutil de fuerza.

