Ahora, pensamientos y sentimientos se conectan más de lo habitual. Las palabras pueden venir del corazón, pero el ánimo también puede teñir las conclusiones. Una conversación honesta, un diario o el estudio darán resultado si no confundes el hecho con la reacción emocional y no te apresuras a concluir. Una pausa vuelve más precisa la palabra.
La conjunción de la Luna con Mercurio fortalece la receptividad a información, tono, mensajes, noticias y conversaciones. Puede surgir deseo de compartir, leer, escribir, llamar y aclarar detalles. La mente se vuelve viva y rápida, pero no siempre neutral: capta fácilmente el ánimo ajeno y construye conclusiones a partir de impresiones. Por eso el día es bueno para una comunicación cálida, pero pide cuidado en discusiones.


