La Luna en Piscis siente el mundo de forma sutil, a veces demasiado sutil. Puede absorber el ánimo ajeno, captar dolor sin palabras, vivir a través de imágenes, sueños, música, fe y olas internas. Necesita suavidad, pero también muchos límites; de lo contrario, las emociones de otros se vuelven fácilmente propias.
En una forma sana, es una Luna compasiva, creativa e intuitiva. Da capacidad de consolar, perdonar, sentir lo invisible y estar presente no solo con la mente, sino con el alma. Esta persona puede tener una imaginación profunda y un verdadero don para sanar emocionalmente. A menudo entiende el dolor no porque se lo explicaron todo, sino porque por dentro ya sintió su forma. Música, agua, oración, cine, arte, silencio y sueños pueden afectarla más que los consejos comunes.

