La Luna en Capricornio a menudo aprende temprano a contener sentimientos: estar compuesta, ser útil, adulta, no cargar a otros con su debilidad. La seguridad emocional aquí se conecta con control, resultado, responsabilidad y la sensación de que la persona podrá arreglárselas sola. Pedir apoyo puede ser más difícil que cargar el peso en silencio.
En una forma sana, es una Luna confiable, madura y resistente. Sabe sostenerse en una crisis, no desmoronarse ante el primer miedo, cuidar mediante responsabilidad y construir una vida donde haya apoyo. Esta persona suele mostrar amor a través de acciones: proveer, proteger, cumplir, quedarse cerca, asumir la parte difícil. Sus sentimientos pueden ser profundos, pero se expresan con reserva. No siempre sabe hablar bellamente del amor, pero puede demostrarlo con constancia.

