La Luna en Aries da emociones rápidas y una reacción instantánea a lo que ocurre alrededor. La persona puede encenderse antes de tener tiempo de pensar, pero también puede enfriarse igual de rápido si no se queda atrapada en el orgullo. Le cuesta aguantar durante mucho tiempo, esperar, explicar lo mismo una y otra vez, contener tensión o permanecer en una atmósfera pasiva.
En una forma sana, es una Luna viva, valiente y honesta. Ayuda a la persona a salir rápido de un pozo emocional, defenderse, no temer el conflicto y no guardar irritación durante años. Esta persona suele sentirse mejor no después de largas conversaciones, sino después de actuar: levantarse, decidir, decir, hacer, correr, mover muebles, salir de un cuarto sofocante. El cuerpo y el movimiento pueden ser para ella una forma de autorregulación emocional. Si está enojada, es importante no solo entender la razón, sino también darle a la energía una salida segura.

