Lilith en la Casa 2 agudiza el tema de dinero, cuerpo, placeres, propiedad y autoestima. Por dentro sube la pregunta: cuánto valgo, qué poseo, por qué estoy dispuesto a pagar y dónde confundo valor con posesión. Los deseos financieros se vuelven más filosos y los corporales, más honestos.
La distorsión aparece mediante codicia, vergüenza por los ingresos, gastos secretos, envidia, compra de estatus, dependencia de recursos ajenos o rechazo a cobrar por el propio trabajo. El cuerpo también cae en extremos: control estricto y luego compensación con comida, sexo, comodidad y cosas que dan una breve sensación de poder. El tema “me lo merezco” aparece aparte y hace que una persona tome demasiado poco o tome con demasiada brusquedad.
