Cuando Júpiter se mueve por Piscis, el crecimiento se vuelve sutil, compasivo y conectado con la confianza en la vida. Se expanden imaginación, fe, perdón, ayuda, sensibilidad a la belleza, escucha del silencio y capacidad de soltar lo que no nutre alma, cuerpo, elección ni realidad.
El período apoya creatividad, terapia, caridad, práctica espiritual, música, agua, trabajo con imágenes, recuperación y cierre de ciclos viejos. La oportunidad puede llegar en silencio: mediante inspiración, un sueño, apoyo, una señal interna, una sanación suave.

