Cuando Júpiter se mueve por Aries, el crecimiento empieza con valor personal. Aparecen fe en el primer paso, decisión independiente, derecho a declararte y comienzo de una dirección donde antes estorbaban espera, cautela o dependencia del permiso ajeno, pero el impulso debe sostener responsabilidad por las consecuencias.
Este tránsito abre oportunidades mediante acción: emprendimiento, deporte, aprendizaje en la práctica, inicio público, defensa de una idea, proyecto nuevo. La suerte llega más a menudo no a quien calcula mucho tiempo, sino a quien está listo para responsabilizarse por el movimiento.

