Durante este período, un dolor antiguo puede recibir más sentido y espacio para sanar. Puede aparecer un maestro, terapia, conversación importante, deseo de entender tu herida, apoyarte, ayudar a otros, crecer y volver a creer. Conviene no convertir el dolor en una filosofía que justifique la evitación.
La conjunción de Júpiter en tránsito con Quirón natal expande el tema de vulnerabilidad, experiencia, mentoría y sanación mediante conocimiento. Este contacto ayuda a ver que la herida no te hace más pequeño: puede volverse fuente de sabiduría, compasión y fuerza madura.

