La cuadratura Venus-Quirón da una tensión dolorosa en temas de belleza, amor, dinero, placer y autoestima. La persona puede desear mucho ser deseada, reconocida y expresarse creativamente, mientras al mismo tiempo duda de su propio atractivo o valor personal. Le cuesta relajarse y aceptar placer. Donde debería haber armonía, aparecen comparación, vergüenza, envidia, miedo al rechazo o deseo de probar que su gusto, cuerpo, sentimientos y talento tienen derecho a existir.
Este aspecto suele aparecer mediante la sensación de "no soy como debería ser". La persona puede percibir su apariencia, forma de amar, estilo artístico o sistema de valores como extraños. A veces realmente se siente atraída por estéticas inusuales: la belleza de lo roto, caótico, agudo, prohibido, que no encaja en formas clásicas. Esto puede ser fuente de arte poderoso. Pero si dentro hay mucho dolor, lo no estándar no se vuelve creatividad, sino deseo de destruir la armonía ajena, devaluar la belleza y manchar lo que parece inaccesible.

