La cuadratura Venus-Marte crea tensión entre el deseo de amar y el deseo de lograr. Venus busca armonía, placer, reciprocidad, belleza y acuerdo. Marte quiere acción directa, pasión, victoria, iniciativa y respuesta inmediata. En la cuadratura, la persona suele vivir el amor como un campo de tensión: la simpatía se vuelve excitación rápido, la ternura se convierte en irritación y el deseo de cercanía en lucha por atención o poder.
El aspecto fortalece la sensualidad y la tendencia a enamorarse. La persona puede encenderse rápido, coquetear, provocar, probar reacciones y buscar confirmación de su atractivo. Le atraen personas y situaciones brillantes donde hay chispa. Pero esa chispa no siempre es segura: las relaciones pueden empezar con pasión y luego pasar a celos, heridas, peleas, competencia, palabras filosas y acciones demostrativas. La persona necesita distinguir deseo vivo de necesidad de probar que es deseada.


