La cuadratura Sol-Quirón hace que la persona busque dolorosamente el derecho a ser sí misma. Aquí la personalidad no se desarrolla con calma: es como si una y otra vez fuera puesta a prueba mediante duda, comparación, burla, competencia, crítica o la sensación de que la confianza falta justo en el momento importante. La persona puede sentir un llamado, un deseo de manifestarse, volverse visible, crear algo propio, pero junto a eso vive una pregunta dolorosa: "¿Quién soy yo para ocupar este lugar?"
La tensión del aspecto suele aparecer en la esfera de la casa y el signo del Sol: allí donde más importa el reconocimiento, la persona encuentra obstáculos. Pueden ser relaciones difíciles con el padre, una figura masculina, jefe, maestro, autoridad o cualquier sistema que parece dudar de su valor. A veces los obstáculos son reales: crítica, falta de apoyo, límites financieros, entorno duro, humillación del talento. A veces ya son internos: la persona oye de antemano una voz ajena en la cabeza y empieza a frenarse.

