La cuadratura de Júpiter y Quirón crea tensión entre el deseo de ser importante, reconocido, sabio, exitoso, y una inseguridad interna en la propia competencia. La persona puede desear con fuerza estatus, respeto, una posición alta, derecho a enseñar o guiar a otros, pero por dentro sentir un hueco: "¿y si no sé lo suficiente, si me descubren, si mi autoridad no es real?". Para cubrir ese hueco, a veces infla la imagen más de lo que permite el conocimiento real.
Este aspecto puede dar orgullo, pero detrás suele haber dolor. La persona reacciona con sensibilidad cuando no la reconocen, no la escuchan, no la consideran especial o no le dan un lugar en el sistema social. Puede discutir con leyes, poder, maestros, jefes, tradiciones, religión y normas públicas. A veces es una lucha honesta contra la hipocresía. A veces es simplemente incapacidad de admitir que las reglas existen no solo para otros.

